EcoPrints

Ecoprints es el nombre con el que designo a mi obra con franca intervención digital.

Se me ocurrió la técnica para la exposición de Lisboa, aunque las obras fueron llevadas de Asunción, hechas en los talleres gráficos de Altatec, y posteriormente intervenidas a mano. Eran obras impresas de fotografías de mi propio óleo original anterior, modificadas en mi computadora, compuestas en partes elegidas y con un escrito de puño y letra, además de un sello y número. Como por más que investigué nadie había hecho el mismo proceso antes, tuve que bautizar la técnica porque era una exigencia de catálogo.

Desde entonces pongo bajo esa categoría a toda mi obra que tenga gran intervención de impresión, sea sobre mis obra anterior o directamente hecha en la tablet e impresa.

Aún nos suena extraño en Artes plásticas el tema de la impresión digital, sobre todo a quienes dimos los primeros pasos en épocas de un celo cuidadoso por la originalidad y unicidad : es como si el aura del trabajo único se diluyera, y se abaratara la creatividad. Absolutamente no es así. La posibilidad de hacer múltiples copias es un instrumento -como lo fue el grabado- de difundir una misma obra, pero siempre bajo la cuidada supervisión del autor.

Un grabado no cuesta lo mismo que un original, como tampoco una impresión, ya que no es única. Pero sigue ostentando los mismos valores plásticos que puso el autor. El que sabe leer y regocijarse con unas formas, colores o evocaciones que produce una obra lo hará independientemente de si es única o copia autenticada. Es un instrumento muy válido y más difundido hoy entre los artistas de lo que generalmente se reconoce.

Eso, precisamente, “un instrumento”. Como lo fueron los pinceles, la prensa de grabado, un instrumento siglo XXI para comunicar y difundir una idea artística.

Interactúan hoy con apabullante eficiencia la cámara, la impresora, la computadora, la tablet, el pincel, la tinta, en cientos de posibles combinaciones. Pero por más eficientes que sean todos estos modernos instrumentos y por más dominio técnico que se tenga, siguen necesitando la idea artística para crear una obra, y esa se gesta solamente en la mente y el sentimiento del Artista.