Isabel de Anda

 

Isabel de AndaSomos descendientes de las tribus de las cavernas, sobrevivientes de catástrofes, resultado de una Darwiniana selección natural que preservó a quienes evitaron los peligros: solo los que prestaron atención a las amenazas y alertas posibilitaron la supervivencia de su estirpe. (nosotros!)

Es esa la genética que nos condiciona a prestar más atención a las tragedias que a las buenas noticias. Referirse al disfrute de la Felicidad parece banal mientras que ocurren tantas desgracias alrededor...y lo mismo ha pasado en el Arte.

Entre los sangrantes clavos y espinas de las antiguas pinturas de Jesús, los horrores de la Guerra , las angustias del Expresionismo alemán o las denuncias de abusos o hambrunas, el Arte se ha sentido imbuído de una misión de acompañamiento y denuncia en clave de Drama. Se supone que los artistas están dotados de una particular sensibilidad, como “iluminados” y descifran universos mágicos y traducen sus mensajes, solidarios con las emociones de su entorno.

Tal vez la más desafiante tarea de los seres humanos hoy es aprender a celebrar la vida sin abandonar nuestra responsabilidad y esfuerzo. Aprender - en paralelo - la Clave del Disfrute y compartirla es una responsabilidad muy seria ..

Si no nos atamos a una receta, los pintores podemos permitirnos también una sintonía variada, a veces amarga, otras eufórica, reflejando lo que nos conmueve. En este último óleo de flores me permití fluír gozosa, sin restricciones, como si bailara sola en el jardín. Liberarme de los colores apagados y resaltar la alegre simpleza, retozar ingávida, dejando por un momento de lado la conexión con las preocupaciones. Es sanador ! Hoy ya está probado que la “buena onda” es contagiosa, y puede transmitirse a través de la pintura. Abrazo